martes, 11 de noviembre de 2014
Voki
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martes, 25 de marzo de 2014
Te extraño
Te extraño,
Tu rostro, tu boca, tus sentidos,
tus labios y hasta tu típica forma de ignorarme a cada rato.
¡Te extraño, tanto!
Que de la nada en soledad siento
que me rodean tus brazos,
Tu voz simple y sencilla que me
dice “yo no te amo”
Te extraño,
Extraño tus defectos que te hacen
perfecto,
Tu sonrisa eterna de sueños
hermosos,
Extraño tus ojos de profundidad
infinita y tu respiración perdida e inconclusa.
Extraño tu piel fina y suave
marcada por los hechos de la adolescencia,
Tu hoy faltante presencia y las
promesas no cumplidas mencionadas por tu voz.
Extraño tus besos y aquellas
curvas que revisten tu rostro,
Esas luces que iluminan tus ojos
y esas perlas brillantes que encarecen tu tez en cada sonrisa que me brindas.
Adiós
Los esfuerzos que fueron en vano, serán pagos, más mi vida de libertad y promesas, sueños y
uno que otro dolor de corazón; solo encontraba color cuando sentía sus brazos
rodear mi cuerpo.
Qué pena ver como se aleja su cuerpo, seguido de su fina
sombra, mientras la oscuridad invade mis ojos nuevamente y me ahoga en el pozo
ya conocido de dolor y sufrimiento, mientras su agua, consume uno que otro
pensamiento de felicidad que haya pasado por mi mente.
No sería este un monologo exitoso, sin uno que otro “te amo”
regado en el drama, pero…cuàl es la finalidad de mandar “te amos” sin
respuesta, ignorados, o simplemente devueltos con un “te quiero” de tu boca?
Han pasado mil noches y mil y un días en que las lágrimas
han manchado mi rostro, ahora, se juntan con el agua helada y cruel de este
pozo maldito y le decoran cual rosas en jardín de flores.
Y ya que se fue… ¿qué me queda?; Me queda su recuerdo, y
aquellos deseos locos de escuchar su voz nuevamente, aquella que retumba en mi
mente una y otra vez recordándome que se fue, que ya se ha marchado, o quizás,
recapturando en mi mente las tantas veces que con sus sabias palabras me decía
que debía esforzarme por verme mejor cada vez más.
Claro, tenía que cumplir con sus deseos y objeciones si
quería que esto que solo nosotros conocíamos perdurara lo suficiente; lo
quería, lo quiero, y no podría ni me permitiría dejar marchar aquel dulce
néctar que emergía de su boca, aquella suavidad en cada beso.
Pero su marcha fue simple, marque mi ausencia y renegado a
tolerar un tiempo a solas, busco a otra, algo más fácil, si, más fácil, y
rápido quizás, y así aquel que con su sonrisa iluminó días oscuros y noches
perturbadoras, se fue; hoy, lucho contra su ausencia y su recuerdo, pero estas
oprimen mi pecho, tal como el agua en mis pulmones…
Ahora mi manera de vencer es imposible.
Mi Visita
Estaba el
sonido refunfuñante de la lluvia acompañado de la perfecta melodía de piano
emergente de su cuarto, temía entrar, lo admito, aunque sabía que no estaría
sola de todos modos ya que no me podía separar de mi acompañante femenina de
todas las veces, pero accedí a pasar cuando con sus labios captivos y su
profunda sonrisa me invitaron a seguir.
Deje a mi
acompañante ahí, no quería que ella siguiera conmigo.
Di dos o
tres pasos y finalmente me situé detrás suyo, “impacto” no es la palabra
perfecta para describir aquel sitio, no sabía que de todo lo presente allí me
tenía perpleja, si la compañía de aquel joven de chaqueta negra y talentos
innumerables, su sonrisa, o aquel sitio en perfecto orden, un orden que no
estaba acostumbrada a divisar o que simplemente no sospecharía que perteneciera
a él.
Con el paso
de los minutos, cruces de miradas y sonrisas sucedieron, hasta que opto por
sentarse en su silla como de costumbre; poso sus finos dedos sobre aquel
instrumento perfecto y se dedicó a interpretar sus fabulosas melodías.
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