martes, 25 de marzo de 2014

Mi Visita

Estaba el sonido refunfuñante de la lluvia acompañado de la perfecta melodía de piano emergente de su cuarto, temía entrar, lo admito, aunque sabía que no estaría sola de todos modos ya que no me podía separar de mi acompañante femenina de todas las veces, pero accedí a pasar cuando con sus labios captivos y su profunda sonrisa me invitaron a seguir.

Deje a mi acompañante ahí, no quería que ella siguiera conmigo.

Di dos o tres pasos y finalmente me situé detrás suyo, “impacto” no es la palabra perfecta para describir aquel sitio, no sabía que de todo lo presente allí me tenía perpleja, si la compañía de aquel joven de chaqueta negra y talentos innumerables, su sonrisa, o aquel sitio en perfecto orden, un orden que no estaba acostumbrada a divisar o que simplemente no sospecharía que perteneciera a él.

Con el paso de los minutos, cruces de miradas y sonrisas sucedieron, hasta que opto por sentarse en su silla como de costumbre; poso sus finos dedos sobre aquel instrumento perfecto y se dedicó a interpretar sus fabulosas melodías.